GUÍA DE SALUD MENTAL
Trastornos alimentarios
Los trastornos alimentarios en niños y adolescentes son enfermedades graves, pero tienen tratamiento. Pueden afectar seriamente la salud física si no se atienden a tiempo. Las personas con un trastorno alimentario suelen preocuparse en exceso por su cuerpo, la comida o su peso. Estos trastornos no tienen una sola causa; se desarrollan por la combinación de factores biológicos, emocionales y sociales. Detectarlos y tratarlos de manera temprana aumenta mucho las posibilidades de una recuperación completa.
Recursos en caso de crisis
Si su hijo/a expresa pensamientos de querer hacerse daño a sí mismo o a otros, llame al 9-1-1 o acuda al servicio de urgencias más cercano.
Para comunicarse con la Línea de Crisis por mensaje de texto, envíe un mensaje de texto con la palabra HOME al 741-741 o visite crisistextline.org.
Para comunicarse con la Línea Nacional de Prevención del Suicidio, llame al 9-8-8 o visite 988lifeline.org.
Busque un profesional de salud mental
Consulte el sitio web de su seguro o el dorso de la tarjeta del seguro.
Explore la herramienta “Find a Therapist” (Buscar un terapeuta) de Psychology Today.
www.psychologytoday.com/us
Llame al Departamento de Salud Conductual de CalOptima (CalOptima Behavioral Health) (condado de Orange, California).
855-877-3885
Recursos externos
National Institute of Mental Health (Instituto Nacional de la Salud Mental)
www.nimh.nih.gov
Therapist Aid: herramientas contra la ansiedad
www.therapistaid.com
Resumen de los trastornos alimentarios
Los trastornos alimentarios afectan a más de 30 millones de estadounidenses y a muchos más jóvenes en todo el mundo. Estos trastornos pueden afectar a personas de cualquier edad, género, etnia, estatus socioeconómico, raza, orientación sexual, forma corporal y peso. No existe una causa única conocida para los trastornos alimentarios.
¿Quiénes están en riesgo de desarrollar un trastorno alimentario?
Los trastornos alimentarios a menudo ocurren junto con otros trastornos de salud mental, incluyendo ansiedad, depresión y trastornos por consumo de sustancias. Por ejemplo, entre el 48 y el 51 % de las personas con anorexia nerviosa, el 54 al 81 % de las personas con bulimia nerviosa y el 55 al 65 % de las personas con trastorno por atracón también tienen un diagnóstico de trastorno de ansiedad.
Entre las mujeres adolescentes y jóvenes, estadounidenses, hasta un 15% se han presentado con síntomas de anorexia nerviosa, ya sea con síntomas graves o más leves. Un estudio grande realizado con jóvenes de 14 y 15 años encontró que hacer dieta fue el factor más importante que predijo el desarrollo de un trastorno alimentario.
De 1999 a 2009, el número de hombres hospitalizados por una causa relacionada con trastornos alimentarios aumentó un 53%. Este aumento se puede deber al mayor reconocimiento de los trastornos alimentarios en hombres, lo que ha llevado a más conversaciones abiertas y más hospitalizaciones. También ha habido un crecimiento en las redes sociales que se enfocan en el fitness y en expectativas corporales poco realistas, lo cual puede contribuir al aumento de trastornos alimentarios en hombres.
¿Cuáles son los diferentes tipos de trastornos alimentarios?
Existen cuatro tipos principales de trastornos alimentarios:
- Anorexia nerviosa. Las personas con anorexia restringen severamente las calorías hasta el punto de la extrema debilidad. Hay un miedo intenso a subir de peso y una forma poco realista de ver el propio cuerpo. Pueden negarse a comer en absoluto o solo comer pequeñas cantidades de comida que contienen pocas calorías.
- Bulimia nerviosa. Las personas diagnosticadas con bulimia nerviosa tienen episodios de atracones/purgas. Esto significa que comen en grandes cantidades y luego se obligan a vomitar. También pueden hacer ejercicio compulsivamente y tomar laxantes para ayudar a eliminar las calorías que han consumido. Las personas diagnosticadas con bulimia nerviosa continúan con este ciclo de atracones y purgas y también pueden restringir excesivamente las calorías entre atracones.
- Trastorno de Ingesta Restrictiva de Alimentos Evitativos (ARFID). Algunas personas no se preocupan por su peso ni por su apariencia, pero tienen dificultad para comer lo suficiente y cubrir las necesidades de su cuerpo. No se trata simplemente de que sean selectivos al comer. Su alimentación restrictiva puede tener consecuencias médicas graves de formas muy similares a la anorexia y la bulimia.
- Trastorno por atracón. Esto también se conoce como comer compulsivamente. Las personas diagnosticadas con trastorno por atracón consumen cantidades excesivas de comida sin vomitar. A menudo comen sin control a pesar de sentirse llenos. Las personas diagnosticadas con trastorno por atracón pueden sentirse culpables o avergonzadas después de un atracón y puede que empiecen una dieta extrema para castigarse a sí mismas. El atracón puede ocurrir en personas de cualquier peso.
¿Cuáles son los signos y síntomas de advertencia de los trastornos alimentarios?
- Preocupación por el peso, la comida, las calorías, la imagen corporal y/o la dieta.
- Cambios en el peso (subir o bajar de peso).
- Negarse a comer ciertos alimentos o categorías de alimentos importantes (por ejemplo, no comer carbohidratos o productos lácteos).
- Desarrollo de hábitos alimentarios anormales, secretos, extremos o ritualizados.
- Comer más allá del punto de sentirse cómodo y lleno.
- La desaparición de una gran cantidad de comida.
- Miedo intenso a subir de peso.
- Pérdida de la menstruación en mujeres.
- Cambios de humor extremos.
- Saltarse comidas o comer porciones pequeñas.
- Visitas frecuentes al baño después de las comidas.
- Abuso de laxantes, pastillas para adelgazar o diuréticos.
- Mareos o desmayos.
- Miedo a comer después de una experiencia aterradora con la comida (por ejemplo, atragantarse, vómitos).
- Ejercicio excesivo.
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En CHOC, nos especializamos en proporcionar una atención de salud mental pediátrica completa y continua, lo que incluye los servicios para pacientes hospitalizados, servicios ambulatorios intensivos y programas ambulatorios.

Consejos para padres y cuidadores de niños con trastornos alimentarios
Los trastornos alimentarios son trastornos médicos y psiquiátricos complejos que pueden causar graves problemas de salud en niños y adolescentes y, lamentablemente, han aumentado mucho durante la pandemia. La línea de ayuda de la Asociación Nacional de Trastornos Alimentarios informó de un aumento del 40% en las llamadas desde marzo de 2020. Aproximadamente el 35% de quienes llamaron tenían entre 13 y 17 años, lo que supone un aumento del 30% respecto a antes de la pandemia.
Busca una evaluación médica
Los trastornos alimentarios pueden causar una amplia variedad de problemas médicos. Si sospechas que tu hijo pueda estar exhibiendo un desorden alimentario, programa una visita con tu médico para asegurarte de que la salud de tu hijo no esté en riesgo inmediato.
Sé honesto y usa frases en “yo”
Sé abierto y honesto sobre tus preocupaciones y céntrate en los hechos. Señala lo que has observado. Por ejemplo, “He notado que dejaste de cenar con nosotros.”
Sé cariñoso, pero firme
Muestra compasión y comprensión escuchando a tu hijo. Pregúntale si tiene sus propios motivos para querer cambiar. Si alguno de los síntomas anteriores está presente, mantente firme en el combate a los comportamientos alimentarios problemáticos y en la necesidad de que tu hijo busque apoyo profesional.
Fomentar la autoestima
Evita comentar sobre el peso o la talla de tu hijo, o sobre el peso y la apariencia física de otros. Cuando hacemos comentarios, aunque pensamos que son positivos, sobre la forma y el peso sin darnos cuenta, transmite el mensaje de que la apariencia de alguien es lo más importante. En su lugar, practica la positividad corporal y la apreciación de cualidades más allá de las apariencias, como la curiosidad y el sentido del humor. Una manera de fomentar una autoestima positiva en los adolescentes es ayudarlos a identificar sus fortalezas y sus metas personales (como lo académico, las actividades que les apasionan o sus valores) para ampliar la forma en que ven su propio valor.
Modelar actitudes y comportamientos saludables
Evita etiquetar los alimentos como “buenos” o “malos”. Permite todos los alimentos en tu casa. Cuando etiquetamos los alimentos como ‘buenos’ o ‘malos’, eso genera culpa y vergüenza, lo que sigue reforzando conductas alimentarias desordenadas. Si usamos una perspectiva donde todos los alimentos son válidos con moderación y equilibrio, fomentamos hábitos de alimentación saludables sin culpa y sin restricciones. Existen diferentes recursos para aprender de nutrición equilibrada. USDA MyPlate in Spanish — MiPlato en español es una página que nos ayuda a entender mejor qué es una nutrición equilibrada y cómo armar un plato saludable.
Busca ayuda profesional
La mayoría de las personas con trastornos alimentarios necesitan ayuda profesional para mejorar. Busca tratamiento con un equipo de profesionales, incluyendo un médico, dietista y psicólogo. Recibir tratamiento oportuno aumenta las posibilidades de recuperación de una persona.
Buscar apoyo profesional no es una señal de debilidad. Los trastornos alimentarios pueden ser muy difíciles de tratar sin apoyo de salud mental. Dependiendo de la gravedad del trastorno, el tratamiento puede incluir una combinación de planes de comida estructurados por un nutricionista, más visitas al médico para estabilizar el peso, supervisión de comidas con el adolescente y trabajar en familia para enfrentar el trastorno alimentario.
Si tu hijo expresa pensamientos sobre querer suicidarse o dice cosas inseguras, o si sospechas complicaciones médicas derivadas de conductas relacionadas con trastornos alimentarios (como desmayos), llama al 911 o lleva a tu hijo al servicio de urgencias más cercano.
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Consejos para niños y adolescentes con trastornos alimentarios
Los trastornos alimentarios son complicados y pueden resultar abrumadores o frustrantes. Aunque pedir ayuda es clave para la recuperación, también hay algunos consejos clave que puedes seguir y que pueden ayudarte a sobrellevar un trastorno alimentario mientras buscas tratamiento.
Pasar tiempo en familia
La mayoría de las festividades y tradiciones culturales giran en torno a la comida, lo cual puede ser difícil cuando se vive con un trastorno alimentario. Es importante encontrar y adaptar tradiciones que ayuden a aumentar la conexión y la comprensión. Pasando tiempo en familia realizando actividades que no estén centradas solo en la comida pueden ayudarte a sentirte más conectado/a con tu familia.
Comprender la diversidad de tamaño
Cada persona tiene una composición genética única que influye de manera diferente en su estructura ósea, tamaño corporal, peso y forma. Tu cuerpo puede estar sano con una amplia variedad de pesos. Es normal que la salud se vea diferente en distintas personas.
Evita comparaciones
Intenta evitar comparar tu cuerpo con el de tus amigos o con el de celebridades en la tele y las redes sociales. Recuerda, todos somos naturalmente diferentes.
Pregúntate cómo te sientes
¿Has notado algún efecto físico o emocional en tus hábitos alimenticios? ¿Qué cambios estás dispuesto a hacer en tu vida para establecer una relación sana con la comida? ¿Qué ganas con tus hábitos alimenticios actuales?
Busca apoyo
Cuando empiezas a notar que tus hábitos alimenticios están afectando tu vida, estado de ánimo y capacidad de concentración, es importante hablar con alguien sobre lo que estás pasando. Esto puede ser con tus padres o tutores, o con otro adulto de confianza. ¡Recuerda que nunca es demasiado pronto para pedir ayuda!
Busca ayuda profesional
Contar con la ayuda de un equipo de profesionales, como tu médico, un terapeuta y un dietista, puede ayudarte a entender y manejar tus sentimientos y comportamientos. Puedes contactar con la Línea Nacional de Ayuda para Trastornos Alimentarios en el (800) 931-2237 o enviar un mensaje de texto con “NEDA” al 741741 para recibir apoyo inmediato.
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Lectura recomendada sobre los trastornos alimentarios
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La información en esta página ha sido revisada clínicamente por expertos pediátricos de CHOC.

